Has cambiado la climatización de tu empresa, sustituido la iluminación, renovado una máquina que consumía demasiado o mejorado un proceso de producción. También puede que estés valorando una inversión precisamente para reducir el consumo.

La pregunta es la misma:

¿Esta actuación puede generar qué son los Certificados de Ahorro Energético?

Depende de algo más que haber instalado un equipo nuevo o más eficiente.

Para que una actuación pueda entrar en el sistema CAE tiene que producir un ahorro energético que cumpla determinadas condiciones. Además, ese ahorro debe poder demostrarse.

Por eso conviene comprobarlo antes de contar con los CAE como parte del retorno de una inversión.

Qué tiene que pasar para que una inversión pueda generar CAE

Tiene que reducir de verdad la energía necesaria

Para generar CAE no basta con pagar menos. Tiene que haberse reducido realmente la energía necesaria para realizar la misma actividad.

Si una máquina nueva necesita menos electricidad para producir lo mismo que la anterior, existe una reducción real del consumo.

Si la factura baja porque has conseguido un mejor precio de electricidad, tu empresa ahorra dinero, pero la máquina sigue necesitando la misma energía.

En el sistema CAE, esta reducción real se denomina ahorro de energía final. Es el ahorro conseguido tras una actuación de eficiencia energética que puede reconocerse dentro del sistema.

Cada CAE representa 1 kWh de nuevo ahorro anual de energía final.

Ese ahorro tiene que poder calcularse y demostrarse

Saber que una instalación consume menos puede ser un buen punto de partida, pero hay que determinar cuánto ahorro ha producido la actuación y justificar ese cálculo.

En algunos casos, el propio sistema establece cómo hacerlo. En otros, es necesario analizar el consumo anterior y posterior o utilizar una metodología adecuada para ese proyecto.

También hay que aportar documentación. Según la actuación, pueden ser relevantes las características del equipo sustituido y del nuevo, las facturas, los consumos, la información técnica, las fotografías u otras evidencias.

La inversión tiene que cumplir las reglas del sistema

Una empresa puede realizar una inversión que reduzca mucho su consumo y, aun así, no cumplir las condiciones necesarias para obtener CAE.

El sistema establece qué actuaciones pueden utilizarse, cómo debe calcularse el ahorro y qué documentación corresponde en cada caso.

Para las actuaciones más habituales existe un catálogo oficial. Los proyectos más particulares pueden seguir otro procedimiento.

Haz una primera criba de tu inversión

Ante una actuación realizada o prevista, puedes encontrarte básicamente en una de estas cuatro situaciones.

Tu inversión coincide con un caso habitual ya definido

Has realizado una mejora similar a otras para las que el sistema ya tiene unas reglas establecidas.

Puede ocurrir, por ejemplo, con determinadas sustituciones de iluminación, motores, bombas o equipos de climatización.

Estos casos se recogen en las llamadas fichas estandarizadas.

Tu inversión no aparece entre los casos habituales

Puede que el proyecto produzca ahorro energético, pero que sus características sean demasiado específicas para aplicar una ficha existente.

El sistema contempla estos proyectos mediante las denominadas actuaciones singulares.

Tu inversión te ahorra dinero, pero quizá no energía

Algunas inversiones reducen costes sin demostrar el tipo de ahorro energético que exige el sistema CAE.

El autoconsumo fotovoltaico es uno de los casos donde más se confunden ambas cosas.

La inversión parece válida, pero todavía faltan comprobaciones

Una actuación puede parecer adecuada y encontrarse después con problemas por la fecha en que se realizó, por alguna condición concreta o porque falta documentación necesaria para demostrar el ahorro.

Los siguientes bloques desarrollan estas cuatro situaciones.

Primero, comprueba si tu inversión ya tiene un caso definido

El sistema CAE dispone de un catálogo oficial para actuaciones que se repiten con suficiente frecuencia como para establecer una forma común de calcular su ahorro.

Son las medidas estandarizadas de eficiencia energética.

Qué es una ficha estandarizada

Una ficha estandarizada establece las reglas para una actuación concreta.

Identifica, entre otras cuestiones, qué mejora contempla, cómo se determina el ahorro energético anual y qué documentación debe presentarse.

El catálogo oficial está dividido por sectores y se actualiza periódicamente. Actualmente incluye actuaciones para los sectores agropecuario, industrial, terciario, residencial y transporte.

Si la inversión encaja correctamente en una de estas fichas, ya existe una metodología definida para calcular el ahorro.

Por ejemplo, el catálogo vigente incluye actuaciones para sustituir determinados sistemas de iluminación por LED, cambiar motores eléctricos de inducción o sustituir algunos sistemas de climatización por equipos más eficientes.

Parecerse a una ficha no basta

Que exista una ficha para iluminación LED no significa que cualquier cambio a LED vaya a generar CAE. Lo mismo ocurre con un motor, una bomba de calor o cualquier otra tecnología incluida en el catálogo.

Cada ficha define su ámbito, la forma de calcular el ahorro y la documentación necesaria. El propio MITECO indica que ejecutar una actuación recogida en una ficha puede dar derecho a la emisión de CAE, sin que eso convierta automáticamente cualquier proyecto parecido en una actuación válida.

Por eso hay que revisar la actuación concreta: qué había antes, qué has instalado, cómo se utilizaba y si cumples las condiciones de la ficha.

¿Y si tu inversión no aparece entre los casos habituales?

No encontrar una ficha que describa bien tu proyecto tampoco obliga a descartarlo.

Hay actuaciones de eficiencia energética demasiado particulares para convertirlas en un modelo aplicable a muchas empresas.

Qué ocurre cuando el proyecto necesita estudiarse de forma específica

El sistema llama actuaciones singulares a estas actuaciones más complejas o particulares que no están incluidas en el catálogo de medidas estandarizadas.

Puede ocurrir, por ejemplo, con una modificación específica de un proceso industrial, una recuperación de calor diseñada para una instalación concreta o un proyecto cuyas características no encajan correctamente en ninguna ficha existente.

En estos casos no hay una ficha que determine directamente cuánto ahorro corresponde a la actuación, por lo que hay que justificarlo de forma específica.

La normativa exige documentación técnica y evidencias que permitan confirmar el ahorro conseguido, incluida información sobre el consumo anterior y posterior cuando corresponda.

Que el proyecto sea diferente no significa que cualquier ahorro sirva

Una actuación singular también tiene que demostrar un ahorro de energía final calculado mediante una metodología válida.

Además, ese ahorro debe pasar posteriormente por un proceso de verificación. El verificador revisa la documentación y la corrección técnica de los cálculos utilizados para las actuaciones singulares.

Que una inversión no aparezca en el catálogo significa que hay que estudiarla de otra manera. No garantiza que pueda generar CAE.

Qué tipos de inversiones merece la pena revisar

No necesitas memorizar el catálogo CAE para detectar si una inversión merece una revisión más detallada.

Entre las actuaciones presentes actualmente en el catálogo oficial aparecen grandes familias habituales en muchas empresas:

La lista oficial es más amplia y cambia con el tiempo.

Si tu inversión busca reducir la energía necesaria para climatizar, iluminar, mover, bombear, enfriar, calentar o producir, merece la pena comprobarla.

Pagar menos no significa necesariamente generar CAE

Tu empresa puede mejorar mucho sus costes energéticos sin haber generado el ahorro que reconoce el sistema CAE.

Puedes pagar menos sin consumir menos

Imagina que consigues reducir un 15 % el precio al que compras electricidad. La factura baja, pero las máquinas continúan necesitando exactamente los mismos kWh para funcionar.

Lo mismo puede ocurrir si cambias de comercializadora, renegocias determinadas condiciones o disminuye la actividad de la empresa.

Hay una mejora económica, pero no una reducción de la energía necesaria como consecuencia de una actuación de eficiencia energética. Para los CAE, eso es lo que importa.

También puedes comprar menos energía sin necesitar menos energía

Una empresa también puede reducir mucho la electricidad que compra a la red porque empieza a producir una parte por sí misma.

Eso puede mejorar considerablemente su factura. Sin embargo, si sus máquinas, climatización e instalaciones siguen necesitando la misma cantidad de electricidad para funcionar, la energía necesaria para desarrollar la actividad no ha disminuido.

Autoconsumo fotovoltaico y CAE: qué debes tener claro

Instalar placas solares puede ser una buena inversión para muchas empresas, pero hay que separar esa decisión de la posible generación de CAE.

Instalar placas solares no genera CAE automáticamente

El autoconsumo consiste en consumir electricidad procedente de una instalación de generación próxima y asociada al propio consumidor.

Con una instalación fotovoltaica puedes producir una parte de la electricidad que antes comprabas a la red. Eso puede reducir la factura y la cantidad de energía que necesitas comprar.

Por sí solo, sin embargo, no demuestra que tu empresa necesite menos energía para realizar la misma actividad.

Además, en el catálogo oficial vigente consultado actualmente no aparece una ficha estandarizada general para el autoconsumo fotovoltaico convencional. El catálogo sí recoge otras tecnologías solares, como determinadas instalaciones de solar térmica.

Por eso no conviene presupuestar una instalación fotovoltaica dando por hecho que generará CAE. Su posible relación con el sistema debe analizarse según el proyecto concreto y las reglas aplicables.

Un mismo proyecto puede incluir otras mejoras que sí haya que analizar

Imagina una empresa que instala placas solares y, al mismo tiempo, sustituye una caldera por una bomba de calor, cambia varios motores por otros más eficientes y mejora parte de su instalación de frío.

El proyecto completo puede reducir mucho la factura, pero reúne actuaciones diferentes.

La fotovoltaica cambia el origen de una parte de la electricidad. La sustitución de determinados equipos puede reducir la cantidad de energía necesaria para realizar la misma función.

Por eso conviene analizar cada actuación por separado.

Aunque tu inversión pueda generar CAE, todavía puedes perder la oportunidad

Encontrar una actuación que parece encajar solo resuelve una parte de la cuestión. También importa cuándo se realizó y qué puedes demostrar sobre ella.

Cuándo hiciste la inversión importa

El sistema CAE entró en vigor el 26 de enero de 2023.

MITECO indica que pueden certificarse ahorros de actuaciones ya realizadas o en ejecución cuando hayan comenzado desde esa fecha y cumplan las demás condiciones aplicables.

La fecha de inicio no tiene por qué coincidir con el día en que comenzaron físicamente las obras. La regulación toma la fecha más temprana entre el inicio de los trabajos y el primer compromiso firme que haga irreversible la inversión, como puede ser el pedido de los equipos.

También existe un límite temporal para registrar los CAE después de realizada la actuación. Con carácter general, pueden registrarse hasta tres años después, siempre dentro de los límites temporales establecidos por el sistema.

Haber terminado ya una inversión no significa necesariamente que sea demasiado tarde, pero tampoco conviene aplazar indefinidamente la comprobación.

La documentación puede ser decisiva

Piensa en una sustitución de equipos.

Meses después puedes saber que el nuevo consume menos, pero quizá necesites demostrar qué equipo había antes, cuáles eran sus características, cuándo fue sustituido o qué datos exige el cálculo aplicable.

Cada ficha estandarizada especifica la documentación necesaria para esa actuación.

En una actuación singular, la exigencia puede ser mayor. La normativa contempla memoria o proyecto técnico, planos y anexos, informe fotográfico y documentación que permita confirmar el ahorro, además de otros documentos que correspondan al proyecto.

Por eso conviene pensar en la documentación antes de desmontar, retirar, sustituir o cerrar definitivamente una instalación.

Ahorrar energía y poder demostrarlo son dos cosas distintas

Una máquina puede consumir menos, una mejora de proceso puede funcionar y una instalación puede haber reducido el consumo de forma evidente para quien trabaja con ella todos los días.

El sistema CAE necesita poder comprobar ese ahorro.

En las actuaciones estandarizadas, el verificador revisa que la documentación esté completa, que se cumplan los requisitos de la ficha y que el ahorro calculado corresponda a la actuación realizada.

En las singulares también revisa la corrección de los cálculos, mediciones o análisis utilizados.

Cuando faltan elementos necesarios para confirmar el ahorro, algunas deficiencias pueden subsanarse. Otras pueden impedir obtener una verificación favorable.

Qué hacer antes de cerrar una inversión que puede generar CAE

No necesitas convertirte en especialista en Certificados de Ahorro Energético antes de comprar una máquina o renovar una instalación.

Sí merece la pena hacer tres comprobaciones.

Comprueba si ya existe un caso oficial parecido al tuyo

Revisa primero si la actuación aparece en el catálogo oficial de medidas estandarizadas.

Si existe una ficha relacionada, comprueba sus condiciones y la documentación que exige.

Si no existe, comprueba si tu proyecto puede estudiarse específicamente

No encontrar una ficha no obliga a descartar la oportunidad.

Si existe una reducción real y demostrable del consumo, puede tener sentido analizar si el proyecto puede tratarse como una actuación singular.

Guarda desde el principio la información que puedas necesitar

Si vas a sustituir un equipo, modificar una instalación o cambiar un proceso, comprueba antes qué tendrás que demostrar después.

Pueden ser necesarias las características de los equipos, consumos, pedidos, facturas, documentación técnica o evidencias de cómo estaba la instalación antes de modificarla.

Conservar esa información antes de ejecutar una inversión suele ser mucho más sencillo que intentar reconstruirla cuando todo ya ha cambiado.

Si tu empresa está pensando invertir para consumir menos energía, los CAE merecen una comprobación antes de cerrar números.

Primero hay que saber si la actuación puede generar ahorro certificable.

Si todo apunta a que sí, las siguientes cuestiones son cuánto puede valer ese ahorro y qué recorrido hay que seguir para convertirlo en CAE.

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