
Si tu empresa hace una inversión para consumir menos energía, el beneficio más evidente es sencillo: necesitas menos energía para hacer lo mismo.
Pero ese ahorro puede tener además un valor económico dentro del sistema de Certificados de Ahorro Energético.
Los CAE permiten reconocer determinados ahorros de energía, certificarlos y utilizarlos para cumplir obligaciones legales de ahorro energético. Eso ha creado un mercado en el que el ahorro conseguido por una empresa puede interesar económicamente a otra.
La oportunidad está ahí. La cuestión es entender qué estás generando realmente, quién puede adquirirlo y qué tiene que ocurrir para que ese ahorro termine convirtiéndose en dinero.
Qué es un Certificado de Ahorro Energético
Un Certificado de Ahorro Energético, o CAE, es un documento electrónico que reconoce un ahorro de energía final conseguido después de realizar una actuación de eficiencia energética.
Cada CAE representa 1 kWh de ahorro de energía final.
La palabra importante aquí es ahorro.
El sistema parte de comparar cuánta energía habría sido necesaria antes de la actuación y cuánta se necesita después, siguiendo las reglas de cálculo que correspondan en cada caso.
Por ejemplo, si sustituyes un equipo por otro que realiza el mismo trabajo utilizando menos energía, la diferencia de consumo puede constituir un ahorro energético susceptible de entrar en el sistema CAE, siempre que la actuación y su documentación cumplan los requisitos aplicables.
Qué significa ahorro de energía final
La energía final es, simplificando, la energía que llega hasta el usuario y utiliza realmente.
La electricidad que consume una máquina, el gas utilizado para climatizar un edificio o la energía necesaria para determinados procesos de producción son ejemplos fáciles de visualizar.
Por eso, cuando hablamos de CAE, lo importante no es simplemente que una factura baje.
Una factura puede bajar porque cambia el precio de la energía, porque disminuye la actividad de la empresa o porque se modifica un contrato.
Para que exista una oportunidad CAE tiene que haber un nuevo ahorro de energía final provocado por una actuación de eficiencia energética y que pueda verificarse.
Esa diferencia será importante cuando analicemos qué actuaciones pueden generar CAE y cuáles no.
Qué se monetiza realmente con los CAE
Aquí aparece una de las confusiones más habituales.
Una empresa que sustituye equipos, mejora instalaciones o realiza otra inversión de eficiencia energética puede convertirse en propietaria original del ahorro energético generado por esa actuación.
La normativa considera propietario original del ahorro a quien lleva a cabo la inversión que produce ese ahorro.
Ese ahorro es lo que tiene valor dentro del sistema.
La empresa puede cederlo a determinadas entidades participantes en el mercado CAE a cambio de una contraprestación económica.
Esto se formaliza mediante un Convenio CAE, el acuerdo por el que el propietario del ahorro lo cede a un sujeto obligado o a un sujeto delegado.
Tu empresa puede tener el ahorro sin ser titular del CAE
Conviene separar dos conceptos.
Por un lado está el propietario del ahorro.
Por otro está el titular del CAE.
La empresa que realiza la inversión puede ser propietaria del ahorro generado. Sin embargo, la normativa establece que únicamente los sujetos obligados y los sujetos delegados pueden ser titulares de los certificados.
Por eso decir simplemente que una empresa “genera CAE y los vende” puede llevar a entender mal cómo funciona el sistema.
Para el empresario, la idea útil es mucho más sencilla:
has realizado una inversión que genera un ahorro energético y ese ahorro puede tener un valor económico para quienes pueden convertirlo en CAE y utilizarlo dentro del sistema
Por qué alguien está dispuesto a pagar por ese ahorro
Porque determinadas empresas energéticas tienen obligaciones anuales de ahorro de energía.
Son los llamados sujetos obligados.
Entre ellos se encuentran comercializadoras de electricidad y gas y determinados operadores de productos petrolíferos y gases licuados del petróleo.
Estas empresas pueden cumplir parte de sus obligaciones mediante la liquidación de Certificados de Ahorro Energético.
Ahí aparece la demanda.
Tu empresa puede tener algo que ellos necesitan: ahorro energético verificable.
Qué hace un sujeto delegado
También encontrarás constantemente otro término, el sujeto delegado.
Es una entidad acreditada dentro del sistema que puede obtener ahorros y CAE para ayudar a uno o varios sujetos obligados a cumplir sus compromisos.
Para entender la oportunidad empresarial no necesitas conocer toda su regulación interna.
Basta con saber que tanto sujetos obligados como sujetos delegados pueden adquirir el ahorro generado por una actuación y participar posteriormente en el proceso de certificación.
Cómo pasa una inversión de ahorrar energía a tener valor económico
La lógica general puede resumirse en cinco pasos.
1. Tu empresa realiza una actuación
Puede tratarse, por ejemplo, de sustituir un equipo, modificar una instalación o realizar otra actuación destinada a reducir el consumo energético.
Que una actuación ahorre energía todavía no significa automáticamente que pueda generar CAE.
Cada caso debe cumplir las condiciones correspondientes.
2. La actuación genera un ahorro anual de energía
Se determina cuánto ahorro de energía final ha producido la actuación de acuerdo con la metodología aplicable.
En las actuaciones estandarizadas existen fichas oficiales que establecen cómo calcular el ahorro y qué documentación debe aportarse. También existen actuaciones singulares que requieren un cálculo específico.
Ese terreno lo veremos en detalle en qué actuaciones pueden generar CAE.
3. El ahorro se cede dentro del sistema
Si tu empresa ha realizado la inversión y es propietaria original del ahorro, puede cederlo mediante un Convenio CAE a un sujeto obligado o delegado.
La cesión incluye una contraprestación para el propietario del ahorro.
Aquí es donde aparece el posible ingreso asociado a la inversión.
4. El ahorro debe verificarse
Un verificador acreditado comprueba que el ahorro declarado y la documentación presentada cumplen los requisitos del sistema.
La verificación forma parte del recorrido necesario antes de que el ahorro pueda terminar convertido en certificados.
5. Se solicitan y emiten los CAE
Una vez superado el proceso correspondiente, el sujeto obligado o delegado puede solicitar la emisión de los certificados.
Los CAE quedan registrados y posteriormente pueden utilizarse para cumplir obligaciones de ahorro energético o negociarse entre quienes pueden ser sus titulares.
El procedimiento tiene más pasos, documentación y plazos de los que interesa desarrollar aquí. Los veremos por separado en la guía sobre cómo conseguir CAE.
Qué pueden significar los CAE para una empresa
La primera consecuencia de una inversión en eficiencia energética sigue siendo consumir menos.
Si una máquina, una instalación o un edificio necesita menos energía para ofrecer el mismo resultado, tu empresa reduce su consumo durante el funcionamiento posterior.
El sistema CAE añade otra variable a la decisión.
Parte del ahorro energético generado puede tener valor económico.
Eso significa que determinadas inversiones pueden producir dos efectos distintos:
un ahorro recurrente, porque consumes menos energía durante el uso de la instalación
y
una contraprestación asociada al ahorro certificable, si la actuación cumple los requisitos del sistema y ese ahorro se cede.
Por eso los CAE pueden modificar la forma de valorar una inversión.
Una actuación que inicialmente parecía tener un determinado coste y un determinado periodo de recuperación puede cambiar cuando incorporas el posible valor del ahorro energético generado.
No significa que cualquier inversión vaya a conseguir CAE ni que exista una cantidad económica garantizada.
Significa que hay una variable adicional que merece ser comprobada antes de tomar determinadas decisiones.
El momento de comprobarlo importa
Esperar hasta que todo está instalado para preguntarse por los CAE puede complicar innecesariamente las cosas.
El sistema exige acreditar las actuaciones y los ahorros mediante documentación concreta. En algunos casos, decisiones tomadas antes o durante la inversión pueden afectar a la facilidad con la que posteriormente pueda justificarse el ahorro.
Por eso, si estás estudiando una inversión relevante destinada a reducir consumo, tiene sentido comprobar desde el principio si puede entrar en el sistema CAE.
No para decidir únicamente en función del certificado.
Para saber cuál puede ser el retorno completo de la inversión antes de comprometer el dinero.
La pregunta importante es si tu actuación puede generar ahorro certificable
Reducir una factura y generar ahorro certificable son cosas distintas.
Puedes pagar menos sin haber reducido el consumo energético.
También puedes realizar una actuación que consuma menos y descubrir después que no cumple determinados requisitos del sistema o que no dispones de la documentación necesaria para acreditarla.
Los CAE exigen que exista un ahorro de energía final generado por una actuación de eficiencia energética y que ese ahorro pueda demostrarse y verificarse.
Por eso, después de entender qué es un CAE, la siguiente pregunta debería ser muy concreta:
¿La actuación que he realizado o estoy pensando realizar puede generar CAE?
Responderla requiere analizar el tipo de actuación, cuándo se ha realizado, cómo se calcula el ahorro y qué documentación existe.
Ese es el siguiente paso.
Qué necesitas saber a partir de aquí
Entender el funcionamiento general de los CAE sirve para detectar la oportunidad. Para decidir si merece la pena aprovecharla necesitas responder después a cuatro preguntas diferentes.
Qué actuaciones pueden generar CAE
Para saber si una inversión realizada o prevista puede producir ahorro certificable.
Cuánto vale un CAE y cuánto dinero puedes recibir
Para entender de dónde sale la contraprestación económica y qué factores influyen en ella.
Para conocer el recorrido desde la actuación y la documentación hasta la verificación, emisión y monetización del ahorro.
Para comprobar la compatibilidad y las condiciones aplicables antes de dar por hecho que puedes utilizar ambos mecanismos.
El punto de partida es sencillo.
Si tu empresa ha realizado o está valorando una inversión que reduce el consumo de energía, existe una pregunta que merece la pena hacer antes de cerrar números:
¿hay aquí un ahorro energético que también pueda tener valor dentro del sistema CAE?